07 Mar

La motivación como base del desarrollo organizacional
geronimo | 1 comentario

Una forma pertinente para comprender el comportamiento organizacional es remitiéndose a la teoría del comportamiento humano. Asimismo, para reflexionar acerca de la conducta individual de las personas, resulta útil apelar a la teoría de la motivación humana. Si pensamos en el comportamiento humano, se puede observar que el mismo se encuentra orientado y dinamizado por la búsqueda constante de la satisfacción de múltiples necesidades. Persiguiendo su resolución es que los individuos se mueven detrás de objetivos y aspiraciones, envolviéndose en procesos cíclicos que se repiten a lo largo de toda su vida. Para interiorizarse acerca de la teoría de la motivación humana, resulta preciso recurrir a las contribuciones del psicólogo estadounidense Abraham Maslow. Este autor confeccionó la popularmente conocida “pirámide de Maslow”, la que ordena por categorías y clasifica por niveles las diferentes necesidades humanas, según la importancia que tienen para la persona que las experimenta.

Maslow distribuyó las necesidades en la pirámide acorde a su potencia y prioridad. Situó en la base a las más imperiosas, las necesidades de déficit (fisiológicas: respirar, comer, dormir, etc.), precedidas por las necesidades de seguridad y protección (empleo, salud, vivienda, etc.), las necesidades sociales y de afiliación (amistad, afecto, amor, etc.), las necesidades de estima y reconocimiento (confianza, respeto, éxito, etc.), y en la punta de la estructura geométrica, las necesidades de desarrollo (autorrealización, creatividad, etc.). Según esta teoría, cuando las necesidades de un nivel son satisfechas, el foco de atención pasa a ser ocupado por las necesidades del próximo nivel. A su vez, plantea que las necesidades inferiores son prioritarias, y por lo tanto, más potentes que las necesidades superiores de la jerarquía.


Realizando una lectura desde los aportes de Maslow, solamente cuando la persona logra satisfacer sus necesidades más primarias -aunque sea de modo relativo-, entran gradualmente en su consideración las necesidades superiores, junto con la motivación para satisfacerlas. No obstante, cabe destacar que las personas poseen múltiples motivaciones en simultáneo y todas ellas actúan conjuntamente en el organismo, aunque predomine el peso de las necesidades más bajas.  

En función de reflexionar acerca de estas ideas dentro del contexto organizacional, el desarrollo y la gestión de los recursos humanos, se puede afirmar que las necesidades más propicias a ser estimuladas son aquellas emparentadas con la autorrealización. Esto se debe a que se relacionan directamente con el despliegue de la creatividad y el crecimiento personal de los empleados. Por lo tanto, promover la satisfacción de este tipo de competencias, conlleva al estímulo del desarrollo de los individuos en sus respectivos puestos de trabajo, y por ende, a mejorar las condiciones del desempeño de la organización  en su conjunto.

Para propiciar el fomento de las necesidades de autorrealización, también se debe contemplar  que el resto de las necesidades que componen los niveles inferiores de la pirámide también se encuentren estimuladas desde el funcionamiento del contexto organizacional. Así, políticas empresariales como, la mantención de un ambiente laboral saludable, la disposición de espacios cómodos, sistemas de premios y reconocimientos, la estimulación del trabajo en equipo, entre otras, no son sólo imprescindibles para el desarrollo satisfactorio de los recursos humanos, sino que también para el funcionamiento eficaz y eficiente de la organización y sus niveles de competitividad en el mercado. 

Comentarios:

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    Maru
    21/03/2018

    ¡Muy interesante la nota!

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